jueves, 6 de abril de 2017

APUNTES SOBRE LA AUTORIDAD EN EL PROGRAMA

EDITORIAL

APUNTES SOBRE LA AUTORIDAD EN EL PROGRAMA

En nuestro programa usamos una palabra que generalmente está mal vista por relacionársela con la palabra “autoritarismo”. Se trata, por supuesto, de la palabra “autoridad”.

El tipo de asociaciones que al respecto de esa palabra hacemos en nuestro país siempre van ligadas a regímenes autoritarios, crueldad, prepotencia, avasallamiento, abuso… es ése, y no otro, el estilo de imágenes que, lamentablemente, surgen cuando aparece esa palabra que, en realidad, es una buena palabra, sobre todo,  cuando entendemos su significado.

La autoridad es uno de los instrumentos del amor y, como tal, corresponde ejercerla cuando, por ejemplo, criamos un hijo, conducimos un auto o…cuando animamos un taller. Sin alguien que cumpla la función de autoridad la experiencia se trunca. Se pueden generar diversos sistemas de autoridad, pero no amputar dicha función sin que la cosa se aborte de la peor manera. El sistema elegido por el programa es el de animadores que tienen la “última palabra” dentro de su grupo. Esa última palabra, sabemos, no es tan última, porque continúa con la palabra del programa en su conjunto, como un aire que circula e impide el encierro de la autarquía.

En el curso-taller de ingreso a la conducción del programa, el que deben hacer todos aquellos que acceden en algún momento a coordinar un grupo, solemos abundar en el tema. Se enseña allí que nuestro programa se vincula al hospital, el hospital se vincula con el Ministerio de Salud de la Ciudad, el mismo con la Jefatura de Gobierno y, dicha jefatura, con el Pueblo, que vota en las elecciones del caso. Señalo esto para decir que todos nos debemos a algo o a alguien que está por fuera de nosotros, y que el sistema de autoridad no es un callejón sin salida (como sí lo es el del autoritarismo) sino que se “ventila” a través del hecho de que todos, pero todos, tienen que reportar a alguien o a algo al respecto de sus acciones.

Con esta salvedad, los animadores tienen una suerte de “jurisdicción” en lo que hace al ejercicio de su autoridad, que es el territorio de su taller. En el mismo, quien anima/coordina puede hacer varias cosas, generar su criterio para aplicarlo, tener cierto arte para marcar los ritmos, las cadencias, los lugares de cada uno, con ánimo de integrar y, a la vez, contextualizar la experiencia según los valores que el programa propone.

“Todo está bien siempre que estemos dispuestos a revisarlo” decía Carlos Campelo, y en tal sentido, los animadores del programa revisan lo suyo en su reunión de animadores, y los animadores de animadores lo hacen, a su vez, en el Comité de Etica y Conducción.
Este Comité, en particular el coordinador general, por su parte responde a las autoridades del hospital, es decir, no es el final de un recorrido sino un eslabón más dentro del mismo, lo que es un alivio, por cierto, porque detentar un poder autocrático, además de aburrido, es un esfuerzo narcisista sumamente estéril y poco estimulante en lo que a Salud comunitaria respecta.

En ocasiones dentro de los talleres existe lo que suelo llamar “conducciones paralelas”. Estas serían algo así como personas que, de manera metódica o solamente circunstancial, piensan que ellos, si fueran quien dirige el grupo, harían otra cosa ya que está mal lo que el coordinador está haciendo. Puede o no tener razón esa persona al respecto del proceder del coordinador del caso, pero lo que importa no es tanto el motivo del desacuerdo, sino que interesa más cómo se ubica ese participante y qué tipo de aporte hace ante esa circunstancia.  Algunos presentan batalla, se enojan, compiten. Otras manifiestan su sentir, hablan de su deseo, proponen desde el entusiasmo pero…mirando donde están, afinando su sonido respecto del sonido de los otros con ánimo de sinfonía, aceptando tiempos que no son solamente los de su impulso, escuchando con confianza lo que los otros, compañeros y coordinadores, tienen para decir.

Recién acá viene, a mi criterio, lo más interesante: el tema de la confianza. Si no hay confianza con el grupo de pertenencia y los animadores de ese grupo, habrá batalla, competencia, y no ayuda mutua. Si la hay, si se confía, habrá sentimientos, manifestación de deseos, escucha, paciencia, además de un fuego intenso, que no genera incendio, sino vitalidad en el grupo.

El deseo genuino que un participante puede traer al grupo va encontrando su camino, va contagiando, va pisando sobre el terreno que le corresponde y no sobre el que no le corresponde. Esa es la fuerza de aquellos que en nuestro programa llamamos “indios”, que son los participantes de los talleres que no coordinan, pero influyen desde la fuerza de su entusiasmo genuino.

Cada tanto sucumbimos a la tentación de plantear las cosas como conflicto de poder. Por ejemplo, en un taller puede venir alguien con propuestas al respecto de cómo debiera proceder el coordinador del caso en el manejo del grupo, y, cuando ese coordinador pone un límite y recuerda la naturaleza de la función de cada uno dentro del taller, el participante puede tener dos tipos de actitudes: señalar que ese coordinador es autoritario, desconfiando de su buena fe, adjudicando un deseo del coordinador de anularlo y “ningunearlo” para que no se le haga sombra, o, por el contrario,  puede preguntarse qué debe hacer para lograr su deseo sin avasallar al prójimo, respetando el juego y, además, qué  estarán viendo el animador y sus compañeros que él no está viendo, suponiendo que estos no le desean el mal, sino todo lo contrario.

Claro: si alguien supone que un coordinador o el grupo en su conjunto le desean el mal, el problema es otro, pero soy de la idea de que un programa como el nuestro no sobrevive tantos años con coordinadores y vecinos que le desean el mal a los vecinos, o animadores que pretenden anular toda iniciativa para generar obsecuentes aduladores sin deseo propio.

Todo lo que hacemos  en nuestro programa se revisa de manera comunitaria. Todo. Tarde o temprano se hace público nuestro proceder dentro de nuestra red, sea porque lo hablamos o sea porque percibimos los efectos de ese proceder.

Por eso, uno de los lemas del programa es “juntos, aunque no estemos de acuerdo”, porque sabemos que el hecho de estar juntos, pero no revueltos, nos ayuda a encontrar esos acuerdos que son esenciales, que a veces se ocultan tras los conflictos. Ese es, quizás, el optimismo del programa: el optimismo que cree que hay acuerdo en el deseo de pertenecer a un mismo valor y una misma vivencia comunitaria, en la cual las diferentes perspectivas, desde la buena fe, suman a la conciencia ampliada, sin tanta competencia, ya que, sabemos, nosotros somos más de colaborar que de competir, porque así es como las comunidades prosperan mejor, y nuestra salud mental también.

                                                                  Miguel  Espeche
                                                                 Coordinador  General

lunes, 27 de marzo de 2017

TALLER DE CROCHET: Una nueva vecina se suma al taller!

En el taller de crochet acabamos de sumar una nueva vecina cuya conmovedora historia nos confirma lo que decía Carlos Campelo: “El deseo inaugura la posibilidad”.
Y así fue como la vecina de enfrente se animó.

Un día apareció en el taller y nos contó que los lunes de todo el año pasado cuando compartíamos juntas en el taller, ella nos miraba desde su balcón ubicado en el edificio de enfrente. Que deseaba mucho venir pero no se decidía. Hasta que un día esperó que alguna de las señoras que salían del taller cruzara a su vereda cerca de la esquina y ahí la abordó y le preguntó cómo era el taller y que horario tenía.

La vecina quería venir pero no se animaba a cruzar la calle. Un día logró cruzar y se presentó en el taller contando que siempre había querido aprender a tejer crochet y que venía a preguntar cómo hacer para poder participar. Nos contó que hacía un año que nos miraba pero no se animaba a cruzar.

Cuando fue ganando confianza nos contó que sufría ataques de pánico y que por eso había tardado tanto en llegar. El dar ese paso o esos tantos pasos que la separaban de su deseo fue un triunfo tan importante para ella como para nosotros el sumar una vecina más al Programa. 

Nuestro querido Programa vuelve a enriquecerse con cada vecino que llega de cerca o de lejos con su potencia. Este taller (o tallercito como le llamamos cariñosamente), que cuando lo inicié en abril del 2015 comencé con el aprendizaje de unos cuantos puntos porque no sabía tejer crochet y convencida del dicho pirovanense: “Si querés aprender algo, abrí un taller” 
Y aprendí muchos puntos en estos dos años! 

Cada una de las mujeres que llegaba me enseñaba un punto nuevo y además traía un regalo para el grupo: Su experiencia de vida! 

Así fue como llegó Celeste que iba al Pirovano para tratarse un ACV y su terapeuta la envió al taller de crochet para trabajar la motricidad fina, y aunque parecía que no podía por su mano floja...empezó a tejer! 

Y así fueron llegando muchas mujeres potentes que comenzaron con aguja y lana a entretejer la vida al crochet con sus proyectos cotidianos!  

Ahora somos 15 personas. Hemos crecido en número y en saberes, con la esperanza de saber que se puede y, con la convicción de que "Nadie es tan pobre que no tiene nada para dar”.

Graciela Robredo
Coordinadora del taller de Crochet
Lunes a las 12hs – Bar TV arriba -

lunes, 23 de enero de 2017

invitación para hombres.......


DEJÁ POR UN RATO LA COMPU, APAGÁ LA TELE Y VENITE A BAILAR TANGO

LOS VIERNES A LAS 20,30 hs. 
EN EL HALL DE PEDIATRÍA DEL HOSPITAL PIROVANO


Aunque no sepas, aunque llueva o te de vergüenza
porque......


EL TANGO ES COMO LA VIDA, TIENE SUS "MILONGAS" Y ESTANDO JUNTOS LAS COMPARTIMOS, DISFRUTANDO DEL ENCUENTRO Y LA MELODÍA
 Animadora: Marta Fazio



lunes, 16 de enero de 2017

Aceptando situaciones de la vida - taller de sábado

Deseo compartir con los actuales y nuevos talleristas esta experiencia del taller ACEPTANDO LAS SITUACIONES DE LA VIDA que coordino hace 3 años los sábado 16hs en Flores, avenida Rivadavia 7399 primer piso capital. Confitería CLAPTON.

Les cuento. Es un taller de ayuda mutua. Está hecho para compartir experiencias, estados de ánimo, situaciones de vida, ideas y sentimientos.

Surge de la convicción de que en el compartir está la salud y que, acompañados por otros las personas podrán ir encontrando por añadidura soluciones a sus situaciones personales o simplemente crecer.
Es un taller VIVENCIAL. Es necesario escuchar a los otros con atención y empatía, comprenderlos y luego darles lo mejor de nosotros desde la propia experiencia. NO decirle lo que debería hacer. NO criticar, NO calificar, NO juzgar.

Lo principal de este taller es RESPETAR al OTRO.

PD: Algo que me gusta: LA SALUD TAMBIEN SE CONTAGIA

Oscar Ferrari,  a veces coordinador, a veces animador.

domingo, 8 de enero de 2017

EL TERCER ESCALON

La evolución normal de aquellos que nos gusta sacar fotos podría resumirse en 3 escalones:

1.     Explorar los controles de la cámara
2.     Enfoque, encuadre, aprovechamiento de la luz y todo lo que influya en el aspecto de la imagen.
Estos dos puntos hoy están bien resueltos por la tecnología de las cámaras digitales. Sólo observamos en la pantalla y disparamos.
3.     LA MIRADA PIROVANENSE DE LAS FOTOS

En este tercer escalón en el que pareciera más difícil avanzar es en donde nos mostramos a nosotros mismos. Porque las fotos no solo muestran lo fotografiado sino también lo que conmovió al fotógrafo y lo impulso a tomar esa imagen y esto habla claramente de la naturaleza íntima del autor.

Es allí donde nos recreamos en el mundo de las emociones. Nos dimos cuenta que muchas inquietudes que no somos capaces de decir con palabras aparecen en las imágenes. Este producto fotográfico que somos capaces de crear lleva implícito nuestro mensaje íntimo.

En EL TALLER DE LAS FOTOS encontramos el idioma que vincula al fotógrafo con el observador para que esa comunicación se produzca. ¿Qué nos pasa con la foto que está circulando en la mesa?

No nos interesan las reglas de la composición, aunque las conozcamos, Tampoco las tendencias de los últimos concursos fotográficos. Es más, ni siquiera es necesario saber sacar fotos, ni tener cámara.

Estamos presentes en EL TALLER con la obra que vamos generando día a día y aprendemos a mirarnos desde otro lugar: EL DE LAS IMÁGENES QUE NOS CONMUEVEN.
Miguel Vella

5/1/17

Museo Fotográfico Simik
Federico Lacroze y Fraga
Miércoles de 17:30 hs a 19:00 hs
Coordinador / Animador: Miguel Vella

EL PROGRAMA Y LA SALUD MENTAL PÚBLICA

Editorial

La historia del Programa de Salud Mental Barrial, en lo que hace a su contacto con la Salud Mental Pública institucional, es nutrida e interesante.

No abundaremos en ella, pero sí diremos que, si bien al inicio nuestro programa fue tomado con cierta indiferencia por las autoridades dedicadas a la tarea en Salud Mental, pasados ciertos años, la idea de los talleres como parte de una “movida” de Promoción de la Salud fue ganando en prestigio y logrando apoyos.

Tanto es así que en cierta época, a fines de la década de los 90,  se generó un importante movimiento con la Dirección de Salud Mental de la Ciudad a cargo por aquel entonces del Lic. Roberto Lo Valvo, con la que se organizaron eventos varios de mucha importancia, llegando inclusive a ser nuestro programa una referencia a la hora de la redacción de algunos párrafos de la ley  de Salud Mental promulgada en aquel entonces.

Con esto quiero significar que, más allá de los avatares que hacen a las coyunturas, en el campo de las ideas al menos, la existencia de talleres como los nuestros (y las concepciones que los sustentan) son bienvenidos por aquellos profesionales de la Salud que piensan su trabajo como algo más que un coto privado del que solamente algunos gremios profesionales son dueños. Debo decir, nobleza obliga, que esos profesionales son muchos y suelen enviar a sus pacientes a nuestros grupos, confiando en la tarea comunitaria como parte sustancial de su propia labor como agentes de salud.

Días atrás, invitado por la Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones a un encuentro de las autoridades de las distintas jurisdicciones que trabajan  en el área (también invitaron a algunos referentes del trabajo en SM, de allí mi presencia), me tocó presenciar el discurso del actual director de Salud Mental y Adicciones,  Dr. André Blake, quien se explayó ante decenas de profesionales de todo el país respecto de las bondades de los grupos de promoción de la salud, de apoyo mutuo, de “auto ayuda”, entre otros, a la hora de generar salud en la población.

El Dr. Blake hizo eje en los grupos de Alcohólicos Anónimos como ejemplo de esa eficacia de los grupos y talleres llevados adelante por “no profesionales”, y no le falta la razón, porque esa agrupación fue pionera en el terreno de la ayuda mutua, seguido por muchos otros grupos que, con diferentes modalidades, nutrieron el terreno de lo saludable, generando un eje solidario que fue fundamental para lograr el acompañamiento deseado.

Los grupos Renacer, los Narcóticos Anónimos y otros, además de los nuestros, claro está, son parte de la misma idea respecto a cómo generar una mejor calidad de vida, entre todos y en clave solidaria.

fortuna tuve la oportunidad de hablar en el encuentro mencionado para poner en conocimiento de los presentes  la existencia de nuestro programa en el Pirovano, pidiéndole a la Dirección de Salud Mental y Adicciones que hiciera de nexo entre nosotros y eventuales iniciativas afines que estén trabajando en otros lugares del país. Desconozco qué resonancia tendrá la cuestión, pero el solo hecho de haber sido invitado y podido hablar en ese lugar indica que crece la noción de que la Salud Mental es una tarea compartida que requiere de una concepción no individuocrática para ser realmente “pública”.

Es verdad que algunos ven a los talleres como un apoyo o complemento a la labor que se lleva a cabo en los consultorios. Sin embargo, no hay consultorio sin comunidad y, sobre todo, no hay “pos consultorio” sin comunidad, es decir, nadie se queda a vivir en un consultorio, pero sí puede vivir siempre en comunidad, desplegando potencias y generando lazos de buena voluntad. Por eso, debiéramos decir que la tarea profesional en Salud Mental es una excelente ayuda para la sociedad, pero no “es” la sociedad, y que los talleres existen como reflejo de la vida comunitaria, esa que da piso y horizonte a quienes trabajan en Salud Mental en cualquiera de sus áreas.

Que se vayan generando más puentes con autoridades y otros profesionales de la Salud Mental para lograr ofrecer el enfoque comunitario a una mayor cantidad de personas, es grato y promisorio. Esos puentes se suman a los que tenemos con el Servicio de Salud Mental de nuestro hospital y con las autoridades del mismo, que siempre nos prestan su apoyo muy generosamente.

La tarea de los vecinos promoviendo su salud desde lo solidario no es tema menor. Es una filosofía de lo que es una sociedad y de lo que es la vida saludable de esa sociedad. Por eso, que esa perspectiva sea cada vez más reconocida en diversas esferas, inclusive en la pública, como es el caso,  es algo grato y digno de nuestra alegría. Es otra de las caras del acompañamiento.

                                    MIGUEL ESPECHE
                                                                            Coordinador General

sábado, 7 de enero de 2017

Mateada Pirovanense

El pasado 17 de diciembre disfrutamos de una mateada comunitaria en la Plaza Campelo gracias a la propuesta de Claudia Florido surgida de su taller "Prácticas Comunitarias".
Para los que somos coordinadores del Programa siempre es positivo el reencuentro, sobre todo cuando lo hacemos relajados.




Además de circular mucho afecto, mate y cosas ricas Claudia nos trajo antiguos boletines del programa que distribuyó en forma azarosa. Una compañera,  Silvia, encontró una carta que recibió en el año 98 a propósito del taller que coordinaba "Hijos con padres ancianos" que fue leída para el resto.  Miguel,  en el boletín que llegó a sus manos, encontró  un escrito de su hijo, fechado en el año de su desaparición física.  También, la leyó para el resto que nos sentimos muy conmovidos. ¿casualidad? No creo.  Es la energía que movemos con Campelo, que siempre está junto a nosotros y a cada uno de los compañeros presentes y ausentes queridos y recordados.

Si estuviste en el evento sería muy lindo que compartas tus emociones. Es sencillo podés ingresar a "comentarios" debajo de esta entrada.

Hasta el próximo encuentro.
Graciela

lunes, 12 de diciembre de 2016

Martes 13 19hs - Taller de la LUNAS

El martes 13 de diciembre se producirá un nuevo evento astronómico de la aparición de la Luna Llena. Será la última de 2016 y, como todas, brillará y estará para alumbrarnos.

Anímate a disfrutar de los demás y de vos misma. El calor y la compañía se conjugan en este diciembre para volver a encontrarnos.







La astrología dice que "disfrutar de esta Luna Llena en Géminis, permite dar rienda suelta a tu necesidad de comunicarte, hablar, intercambia ideas y conectar con gente". Acercate, no te lo pierdas !!!

Lugar: Roca y el río (Vicente López)
Día: martes 13 horario: 19 hs
Anima: Graciela Contreras

lunes, 19 de septiembre de 2016

LO QUE SOMOS Y LO QUE NO SOMOS

Editorial
LO QUE SOMOS Y LO QUE NO SOMOS
Nunca es un exceso repetir algunas de las cosas que hacen que nuestros talleres sean lo que son.
No está de más recordar que los grupos del Programa de Salud Mental Barrial no están para curar, ni para solucionar problemas. Tampoco están para definir situaciones de la vida y ni siquiera para lograr acuerdos o generar acciones de tipo político o similares que puedan ir más allá del compartir anímico.

Es más relajado tener presente lo antedicho, y eso permite, justamente, que podamos hacer lo que tenemos que hacer: acompañar, no más que eso.
Charlar, compartir, sumar perspectivas, entretenernos, curiosear en la vida de los demás para no sentir que la nuestra es una isla y que somos los únicos que vivimos algunos problemas o circunstancias… todo menos pujar por ganar una polémica, sentirnos acreedores de algún tipo de trato “profesional” o pretender tener al grupo y al programa todo como tribuna para que podamos mostrar cuán esplendorosos somos, cuánto sabemos y cuán valiosas y sapienciales son nuestras palabras. Menos todavía pensar que el programa es un espacio para desarrollar una tarea profesional que no se logra plasmar en el ámbito privado y por eso se usa el medio público para compensar, de manera indebida,  esa incapacidad.

Es verdad que en los talleres hay de todo, y está bien que así sea. Somos una muestra de lo que existe en nuestra sociedad, y en tal sentido, apuntamos a, justamente, vivir a partir de esos valores que hacen que la salud ciudadana fluya, y lo haga con la energía que suman todos, inclusive aquellos que, en principio, pueden parecer “indigeribles”.
Siempre se verá que en las editoriales o en los textos del Programa de Salud Mental Barrial se explica una y otra vez lo antedicho. Los textos, de Campelo a ésta parte, dicen una y mil veces que el programa no es terapéutico, que los que a él asisten no son pacientes y que los coordinadores no son profesionales de la salud o, al menos, no es con ese título que ejercen la función de animar un grupo de los nuestros.

La recurrencia a este tipo de explicaciones no es en vano. Es que una y mil veces existen equívocos a la hora de definir qué es el programa y sus alcances. Por ello es esencial que los protagonistas y, sobre todo, aquellos que se acercan por primera vez a los talleres, tengan muy en claro que se trata de reuniones para charlar, compartir, divertirse, curiosear, entusiasmarse, sentir las emociones y poner sobre la mesa las ideas, todo ello en clave de bien común, teniendo en cuenta a los otros, y con un mínimo de autocrítica para que la cosa fluya y no sea solamente una suerte de “polémica en el bar” de mediopelo.
Compartimos siempre en un “taller”, es decir, un lugar en el cual se trabaja para transformar entre todos los presentes la “materia prima” de lo humano, cocinándola con el afecto, el sentimiento, la ética vecinal y la buena fe, solidariamente, como corresponde a cualquier sociedad que se precie de ser tal.

A veces se nos desboca algún coordinador y piensa que con su carisma logra su cometido, en desmedro de la red que lo sostiene. Son animadores que se embelesan de su propio poder de seducir, el que en sí mismo no está mal, salvo que en algunas ocasiones ese poder seductor rompe el nexo con la red comunitaria. Alguna vez, años atrás, comparamos ese tipo de situaciones con lo que ocurre con la flor más bella, pero…puesta en el florero, sin contacto con el humus que le da vida comunitaria.
También a veces ocurre que el prestigio del programa se ve en riesgo cuando se dice en los medios de prensa que los asistentes a los grupos son pacientes, o que se “tratan” algunas dolencias en nuestros talleres. Es por eso que, dada la facilidad con la que la prensa puede equivocarse en estas cosas, es importante que, en caso de algún contacto mediático, se puntualice al respecto, con el énfasis correspondiente.

Nos pasó hace poco, por ejemplo, cuando dos medios, uno nacional y otro extranjero, publicaron que algunos de nuestros talleres existen para hacer “tratamientos”. Esos talleres a los que referían las informaciones, para colmo, tienen que ver con ese tipo de temas (astrología por ejemplo) que en nuestro programa se abordan como entretenimiento, pero ni remotamente como método sanador o una terapia legalmente válida.

 Ahora tenemos que estar explicando que no, que no se trata de que el hospital público valida ahora esa disciplinas como método sanador/terapéutico, sino  que se trata de talleres de Promoción de la Salud, que comparten ese tipo de cuestiones( tantas otras), en clave cultural o lúdica y, en todo caso, usa las imágenes que surgen de astros y cartas para proyectar, con ánimo de crecer en autoconocimiento,  aspectos de lo que cada uno es, a modo de la literatura o las artes en general.
Pero no es queja. Vale explicarlo de nuevo, nunca está de más. Es lindo saber que talleres para “entre- tener” a los vecinos viven durante décadas gracias, justamente, a la sencillez honda y generosa de su propósito primordial.

Jamás nuestro programa ha deseado ocupar lugares que no le corresponden, o utilizar al hospital para otra cosa que no sea generar hospitalidad, salud comunitaria, mejora en la calidad de vida anímica de la población y una acción protagónica por parte de los vecinos en lo que hace a su propia salud anímica. Con eso tenemos suficiente como para andar por allí queriendo ser lo que no somos, por ejemplo, curanderos o pseudocientíficos que anhelan la validación del establishment  a través de “infiltrarse” en el hospital público.

Una y otra vez diremos lo que somos, lo que hacemos, lo que queremos, para no errar en el camino. La salud es del Pueblo, pero éste se rige a través de sus representantes, también, en lo que a prácticas saludables se refiere. Y sabemos que no hay Salud sin Ley, algo que es bueno recordar, para cumplir con el marco legal como corresponde. Para las prácticas terapéuticas, los profesionales. Para la Promoción de la Salud, la generación de entusiasmo, solidaridad vecinal, entretenimiento y cultura en su más amplio sentido, está el Barrio, del que, sin dudas, somos fieles representantes.

                                      MIGUEL ESPECHE
                                                                                                      Coordinador General