miércoles, 16 de junio de 2010

GARANTES DEL DESEO

Un dolor de muelas, un arrebato, una tentación en el camino, una desgracia que nos parte al medio, la rutina que nos adormece....esas y muchas otras cosas nos pueden ayudar a olvidar o confundir lo que queremos o, más todavía, lo que somos.


Nuestra cabeza es, a veces, como un zapping enloquecido, un parloteo que, de tanto ruido, no nos permite escuchar lo que amerita ser escuchado. Angustias, engrupimientos, conflictos, amigos que confunden más de lo que aclaran, mal de amores, demasiados noticieros....todo eso sintoniza la cabecita nuestra, pobre, aunque, digámoslo, acá estamos, lo que no es poco.


Cada tanto, más allá de tanto lío, algo se dice desde nuestro corazón en forma plena. Es un decir que está acompañado por el músculo, la acción y la palabra que pronunciamos ante los otros, nuestros vecinos y compañeros de ruta. Esos momentos son claros y distintos. Se aparta la hojarasca, las nubes se abren y dejan ver la fuente de luz, sea el sol, sea la luna... o la lamparita, vaya uno a saber....


Pero, pasado ese momento sublime aparece, de nuevo, FM Lío Mental, una FM con acceso a todos los vecinos que habitan este mundo, más allá de su estilo y condición. Es que, "melancólicamente" lo digo, ¡somos tan frágiles cuando estamos librados a nuestra pura e individual voluntad!. Ya lo digo al principio (con un ejemplo que Freud daba):basta un dolor de muelas para que olvidemos hasta el nombre de nuestros hijos, la importancia de honrar los valores más sublimes y solidarios, y nos transformemos en atormentados habitantes de consultorios odontológicos para salir de tamaño penar.


En esa fragilidad, sin embargo, reside nuestra mayor fuerza: la de ser seres de comunidad, ya que solos, parapetados en nuestra individualidad aislada, nos marchitamos y perdemos de vista nuestra verdadera dimensión, esa dimensión que redescubrimos a través de los otros que nos ofrecen un escenario para desplegarnos, única manera de no ahogarnos en nuestra cueva.
Son los otros, nuestros vecinos, los que nos dirán muchas veces (sobre todo cuando nos quieren de verdad) cuando lo que decimos suena a hueco o debilucho, o, por el contrario, cuando nuestra palabra y actitud aparece como proveniente del más genuino y poderoso lugar de nuestro corazón. Son los vecinos los que no nos creerán cuando decimos bobadas y sí nos creerán cuando de nuestra actitud surja esa energía que sólo aparece cuando estamos en sintonía con nuestra verdad más esencial.


Por eso, y no otra cosa, es que en el Programa solemos decir que somos garantes y custodios del deseo de nuestros integrantes....para que no nos olvidemos, cuando nos venga dolor de muelas, cuando se nos cruce algún pájaro negro o cuando un arrebato nos "saque" de nosotros mismos, de quienes somos y qué deseamos de verdad.


Es como si sostuviéramos el deseo más genuino de nuestros compañeros, como si fuera un ancla, mientras ellos exploran lo suyo. Luego, se los devolvemos, para que ellos continúen su camino por esa vía, o, si desean cambiar, se den el gusto de hacerlo a conciencia, no por un exabrupto.


Es realmente un alivio saber que tantas cosas propias importantes residen no sólo en nuestra frágil memoria y volátil humor, sino que contamos con el "backup" de los otros, aquellos que nos dirán lo que nos deban decir para que nos reubiquemos en nosotros mismos y no nos traicionemos.

Muchas veces volvemos a la poesía de Octavio Paz que dice:

Para llegar a ser, he de ser otro.
Salir de mí, perderme entre los otros.
Los otros que no son si yo no existo.
Los otros que me dan plena existencia.

Esos otros, nos ayudan a ser quienes somos. Y acá en el Programa hay vocación de compartir y ayudar a que los deseos no se diluyan en el olvido y la confusión, para poder así hacerse movimiento y consumación para que esto de andar vivo por la vida sea algo que valga y no tan sólo un mero deambular sin destino.


MIGUEL ESPECHE
Coordinador General

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Dejá tu comentario aquí