sábado, 27 de agosto de 2016

"La sopita"

Es viernes. Voy a buscar algunas letras de canciones para llevar al taller.
A ver, a ver… Ah…ésta está bien, me encantó! ¡Que hermosa es!
“La sopita”… de Alicia Crest, con música de Jorge Giuliano. Rápido! A sacar las fotocopias.
Ya está! Ahora subo al 8º 5 del edificio donde vivo, seguro que a Betty, que a sus 85 bien llevados, sigue cocinando para su familia y también  por encargo, le va a encantar.  
Y sí, le encantó!  -Sos un genio Clau!, no sabés lo que esto significa para mí, me dice; Y muy emo-cionada va a la heladera, saca del freezer un tupper, con dos platos de sopa casera , la suya, la que cocina con su afecto, con su amor cotidiano  y me los regala.
Me voy encantado al taller, me llevo la canción junto a toda esa magia vecinal.
A los compañeros les encanta. En un par de repeticiones la aprendemos todos y el sabor y el vaporcito del alma se nos cuela por todas partes.

15 días después:
Ahora, también es viernes. Estoy sentado en el Bar Meeting Point, esperando, que termine “Poesía y algo más (el alma está de fiesta)”, para animar el “El placer de Cantar”.
Y una vez más, me envuelve la magia!
 Bernardo, que participa de ambos talleres, está leyendo la letra de “La sopita”…
Que banquete para los corazones de los vecinos! Que manjar para compartir! pienso yo.
Me acerco a Ana Segovia, la animadora, le pido interrumpir un segundo el taller y les cuento la anéc-dota con Betty “la cocinera”. A lo cual Ana me agradece y me pide que al final, les haga escuchar la canción.
Es un momento lleno de alegría y satisfacción para la muchachada pirovanense. “Compartimos la sopita de los barrios” entre  un taller que empieza y un taller que termina. La pucha que vale la pena estar vivo!!!                                                                                                                                                      Claudio Sehmsdorf


LA SOPITA
Es una huella redonda, donde la niñez navega.
Barquito de zanahorias, papas como lunas llenas.
El perfume de las hojas del apio y la cebollita.
Rebelión de los sabores y alquimia de la cocina.
Es sangre de las abuelas, orgullo de las vecinas,
la sopita de los barrios, cotidiana y argentina.

Es sabia de los inviernos, cuando el viento cacarea
y las abejas preparan la miel de la primavera.
Pasa por los campanarios, sube a las constelaciones,
mariposeando los sueños en el vapor de la noche.
Es sangre de las abuelas, orgullo de las vecinas,
la sopita de los barrios, cotidiana y argentina.
Es sangre de las abuelas, orgullo de las vecinas,

la sopita de los barrios, cotidiana y argentina.

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