miércoles, 16 de diciembre de 2009

Historia y presente del taller " Deseo amar y ser amada" (trabajando la ansiedad)

Gestación del taller.
Pensando en el nombre para el nuevo taller que deseaba abrir en el 2005, una coordinadora del programa, Esther Heffesse, con quien había compartido varios talleres, y con la cual habíamos creado un vinculo amistoso importante, me preguntó: ¿que deseas en lo mas profundo de tu ser? Y sin pensarlo mucho, sintiéndolo en el corazón, dije:"deseo amar y ser amada". Y ya no tuve dudas respecto al taller que abriría.
Mi coordinadora de coordinadores Paula Villarrubia y mi grupo de compañeros, que me conocen mucho, me sugirieron trabajar el tema de “la ansiedad “, lo cual acepté para desarrollar en el mismo taller.

Temas que trabajamos
Desde su apertura, el 3 de mayo de 2005, focalizamos el tema de la ansiedad que nos despierta cualquier vínculo de amor con otros y con uno mismo (amor sin egoísmos, teniendo en cuenta al otro, porque siempre estamos en relación con un otro) refiero a vínculos de amor con: padres, hijos, nietos, sobrinos, pareja, compañeros, vecinos, etc.
Nos preguntamos entre otras cosas, ¿que nos incide, que nos posibilita y que nos traba para amar? A veces son miedos de diferentes tipos…..a la violencia verbal o física, emocional, a la descalificación , a ser desconsiderado , no respetado por si y por otros; miedo a perder el amor de seres queridos, a no ser comprendidos, al rechazo, a la indiferencia , a la dependencia afectiva. Miedo a la soledad, a confiar y ser decepcionado, traicionado, engañando. Miedo a amar con libertad, a ejercer la libertad de elegir, a poder decir “si” o “no”, miedo a poner limites a quienes amamos o a recibir limites de ellos, y muchos miedos mas.

Deseamos, y por eso hacemos el intento, circular en el vínculo de amor con más libertad y respeto por uno mismo y por el otro, buscando reconocer tanto nuestros defectos como nuestras virtudes, para poder aceptarnos y aceptar a otros.
Aprendí en el taller que nuestra autoestima puede influir en como nos vinculamos con otros sujetos, esta incide en como amamos y como nos dejamos o no amar.
Aprendí que amar es un acto conciente, voluntario en el cual dar y abrirse a recibir puede gestar una relación de amor, por ejemplo, la adopción de un hijo, o un amigo o una pareja. También es un acto espontáneo, inconciente.

Aprendí que es importante amar con libertad, sin temer, sabiendo que depende de nuestra decisión, ver el vaso medio lleno o medio vació.
Hoy deseo agradecer al programa todo lo que aprendí y la posibilidad de seguir desarrollando el taller "deseo amar y ser amada/o (trabajando la ansiedad )"
Desearía seguir acompañada y compartir con vecinos que tengan ganas de preguntarse sobre como aman, como son amados y así , que sus vidas se tranquilicen y logren disfrutar , amando y siendo amados..

Beatriz Baralya, la animadora , te invita y espera en el taller "deseo amar y ser amada/o, trabajando la ansiedad", los días martes a las 20.45hs, en el bar coghlan, Monroe 3601 esquina del hospital pirovano (entre la escalera y la puerta que da a melián).


p.d.: muchas gracias a Graciela Contreras coordinadora del taller de la pagina del programa, que siempre nos invita a participar en él y quien colaboró para esta presentación escrita; al igual que agradezco a mi grupo de talleristas por este ejercicio de ayuda mutua.

SALUD EN LA MIRADA

La Salud no es un producto. No se vende, no se compra, no se trafica según los estilos tan propios del Mercado.
La Salud es una mirada, un enfoque, una posibilidad de encontrarse con la vida y sus circunstancias y, asimismo, una manera de desentrañar las verdades que sostienen esas circunstancias.
La Salud no es un territorio. No responde a una geografía delimitada. La Salud es la perspectiva que ofrece sentido a todo lo que es humano, es la conciencia ampliada, desplegada, afianzada en la naturaleza de lo que somos: seres de comunidad.
La Salud es, como nos enseñó Campelo, superior, en términos ontológicos, a la enfermedad. Esta última es un accidente, o, si se prefiere, es una forma, también, de nombrar o de mirar lo que es, pero no es lo que es (si se entiende lo que quiero decir).
Debilitada nuestras capacidades inherentes el creer que debemos “adquirir” Salud en algún mercado. Fortalece esas capacidades inherentes el hecho de saber que somos los generadores, los hacedores de la Salud.
Esta generación de Salud, que tanto que ver tiene con nuestra Libertad, la hacemos con otros, vecinos nuestros en este viaje por la vida.
El trabajo existencial de vivir nuestra vida en términos saludables no tiene, como decía antes, lugares específicos. No hay “zonas” de Salud y otras de enfermedad. Recuerdo la interpretación de Campelo a una foto de un chico de Somalia, flaco como se me ocurre sólo un somalí puede estar, que se bañaba usando para eso un jarrito.
Los diarios hablaban de miseria y hambre. Mis ojos también se centraban en el drama del chiquito hambreado como tantos otros de su pueblo. Sólo Carlos supo decir que ese chico estaba bañándose y que, si mirábamos bien, su rostro esbozaba algo así como una sonrisa. Solo Campelo vio con ojos de Salud la dignidad y fortaleza de ese muchachito que tanto nos podía enseñar de Salud Mental a nosotros, los que no sabemos a veces que hacer con nuestros rollitos de sobrealimentados.
No tengo dudas y reitero, la Salud no conoce geografías ni espacios que le sean vedados, sólo tenemos que tomarnos el tiempo de aprender a verla en cada circunstancia vital siempre que, claro está, realmente queramos encontrarla.
El laburo de generar nuestra Salud lo hacemos de muchas maneras. Lo hacemos con el médico cuando vamos a él a compartir la ceremonia sanadora dentro del consultorio. Lo hacemos también con el enfermero que nos coloca la venda en la herida; lo hacemos con el kinesiólogo que nos ayuda en la rehabilitación del músculo débil; lo hacemos con el psicólogo cuando nos entregamos al viaje hacia nuestras profundidades y alturas y, fundamentalmente, lo hacemos con el señor o la señora que vive cerca nuestro, con el habitante del Gran Barrio, con quien tenemos contacto sea para comprar un kilo de tomates o para, en un taller, compartir con él el mas profundo y abismal de nuestros dolores.
Es por eso que, cuando se acerca a nuestro Programa alguien con un diagnostico determinado, nosotros respetuosamente le decimos que nos debemos a la legislación vigente y que, por esa causa, obligatoriamente debemos ver su avatar vital desde la mirada saludable. No nos queda alternativa, por suerte y por convicción. No podemos más que verla como persona con una dimensión sana con la que queremos tomar contacto de manera orgánica y programada, además de, claro está, genuinamente solidaria.
Cuando una señora que se proclama depresiva nos comentaba, en plena reunión de orientación, que le era imposible cualquier acción autónoma (allí al lado, cual stopper futbolero, estaba su hermana para corroborar su decir), debimos, por lo dicho mas arriba, apelar a sus piernas. A ellas le hablé ya que obviamente no había sido traída a “upa” y el resquicio de libertad que percibimos en ella estaban en el uso que había realizado de sus miembros inferiores, a los que dirigió hacia nuestro Programa. En todo el resto, ella se presentaba como objeto inerte, inanimado, predicado de un cuadro psicopatológico imposibilitante de toda acción. Y bué... era libre de decir y creer lo que quisiera (una libertad saludable, por cierto), pero sus piernas decían otra cosa.
La pícara se rió cuando a esas piernas nos dirigimos para ofrecerle talleres varios (gimnasia expresiva, por ejemplo) otra vez, al ver su sonrisa, recordé aquello de “la enfermedad no impide la Salud”. ¿Podríamos decir que la Salud (la Vida) es la que posibilita la enfermedad?. Cada día creo más que sí.
Creo, así mismo, que aliviará a los profesionales de la batalla contra la enfermedad y a vecinos-panaderos, contadores, plomeros etc. (psicólogos en uso de su vecindad inclusive), saber que en el PSMB lo que se hace es mirar desde la Salud y no otra cosa.
Aliviará a los primeros porque el reino de las operaciones profesionales en este rubro sigue, como debe ser, en sus (para tal fin) habilitadas manos. A los segundos, es decir, a aquellos dentro de la categoría propia de los coordinadores del Programa, aliviará saber que por más cuadro clínico que pueda deducirse de la conducta de alguien dentro del PSMB, la mirada posible para con ellos es, sin embargo, la de la Salud, lo que inhibe al vecino- coordinador de toda responsabilidad que no sea la de cualquier ciudadano frente a otro en una situación no profesional ni comercial, “sólo” vital (esto, claro está, además de lo atinente a la responsabilidad como coordinador de hacer cumplir la normativa del Programa).
Tener las cosas claras propicia lo saludable. Permite el despliegue de la acción, el despliegue de lo que somos en términos de acto y no tanto de rótulos paralizantes. Ese acto, solidario y acompañado de la conciencia ampliada que son los otros, nuestros prójimos, es generador de Salud, es generador de vida. Nosotros nos organizamos para eso, lo demás se da por añadidura.

Miguel Espeche
Pulicado en boletín de diciembre 2009. (reedición del publicado en Julio 1998 -Bol. 39 y 51)

sábado, 28 de noviembre de 2009

El cuento de mi vida

Trabajé casi quince años a pocos metros del Hospital Pirovano, los vecinos del barrio fueron mis clientes, hasta que un día se sorprendieron cuando El Artesano (nombre de mi comercio y con el tiempo casi mi apodo) cerró sus puertas, ya no tenía ganas de seguir trabajando allí, me sentía mal, un duro golpe de la vida me había hecho tambalear.
Atontado no sabía para dónde ir ni que camino tomar.
Un viernes llegué hasta un taller del Programa de salud mental barrial del Hospital Pirovano y descubrí vecinos animosos que luchaban juntos, qué no querían caerse y mientras trataban de mantenerse en pie también se reían. ¿ Dónde estaba el secreto ?
Yo tampoco quería caerme, por mí, no podía perder la fe en la vida. El Programa me tendió una mano, no la desaproveché, a los compañeros que me hicieron entender las reglas de la ayuda mutua les estoy inmensamente agradecido.
Hoy sigo dentro del Programa, más comprometido, más contento, más fuerte, animando el taller "Mi vida es un cuento contame el tuyo" que se realiza todos los jueves a las 20 horas en el café Galeno, Monroe y Roque Perez, espero a todos los que se animen a contar lo qué les pasa para decirles el secreto. Juntos es más fácil. Aquí no hacemos terápia, ni damos consejos, ni interpretamos lo qué quiso decir el compañero, sólo contamos, ASÍ DE SIMPLE.

Luis García
animador de "Mi vida es un cuento contame el tuyo"
Bar Galeno, jueves 20hs

viernes, 27 de noviembre de 2009

Pertenecemos a la tierra y al cielo


Gracias a mis amigos, a los que me alivian el alma, a los que me preguntaban a mí por Jorge y a él por mí.
No hay consuelo cuando un gran amor se va.
Es como la pintura fresca, está todo como recién pintado.
A los que amo y me aman, que afortunados somos de tenernos!
Y sé que sus abrazos traspasan el universo de las emociones.
Pertenecemos a la tierra y al cielo, es lo mismo, porque las risas y las heridas quedan impregnadas en el alma.
Desearía en este momento apretarlos como antaño, que nos fusionemos en una sola persona.
Jorge debe estar ya en medio del festín. Cuánto lo celebro !
Las sensaciones que tengo desde el primer instante que lo conocí van a perdurar por siempre.
El adiós del corazón no existe; sólo siento ese vacío en mis manos, de no poder aliviarlo en el duro camino que transitó.
Soy una sobreviviente más del destino y de la vida. Y una vez más voy a intentar seguir adelante, con la fuerza que me prodigan siempre mis seres queridos.
Con la batalla que no finalizó, y que siempre está latente.
Les dejo como siempre esos miles de corazones que suelo mandarles y les pido como siempre, esas miles de energías que necesito para poder luchar con todas mis fuerzas.

PD: En honor a un habitantes más de la ronda del cielo.

Hasta Siempre
Irene Madeira
"Despabílame Rock !"



miércoles, 25 de noviembre de 2009

“Chau querido Jorge” te vamos a entrañar



A ese barrio a donde tú te fuiste, algún día yo iré,
Acá en este barrio de los talleres del Piro donde yo estoy tú también estuviste con nosotros.


“Querido Compañero Jorge Noceti” ayer 23 de noviembr, grande fue mi sorpresa cuando al llegar a la reunión de Animadores en un clima de mucha tristeza y confusión me entero de que el 7 de nov. habías emprendido el viaje definitivo hacia otro barrio mira que sos atorrante peluquero, ni una señal ningún indicio, sabíamos que no andabas bien, pero no suponíamos que tu partida era tan inminente es mas en algún momento llegue pensar que estabas mejor de salud, vos como buen tacaño de tus emociones tapaste tus penas y tus dolores, con algún chiste o una sonrisa a los que nos tenias acostumbrados.
Ayer venía con la idea de encontrarte después de casi 30 días y recriminarte que no fueras capaz de atender los llamados telefónicos, solo tuvimos el comentario de una compañera que se entero de tu partida por otro compañero del programa, siempre fuiste leal a tu manera de ser, así viviste, así transitaste por el programa, tu enfermedad y así te fuiste y si ese era tu deseo esta bien que así allá sido.
Así eras vos, así transitaste el programa, nos queda un cariñoso recuerdo de tu participación en el taller de animadores con tus aportes, de coordinador de tu taller “Hablemos de la vida” o acompañando a un compañero. Gracias por tu generosidad como compañero cuando ivamos a cenar después de coordinadores, de ese patriarca que se transformaba en el centro de la reunión y nos divertíamos, con tus chistes o peleándonos y matándonos de risa con tus ocurrencias,
Gracias querido vecino por de esa mescla de "niño, porteño piola y buen tipo" que solías encarnar, gracias por ser como fuiste.

“Chau querido Jorge” te vamos a entrañar
Daniel FRIAS Reunión de Animadores
Lunes 20,30hs

Invitación para teatro libre y gratuito


jueves, 29 de octubre de 2009

Nuevo taller


LEALTAD

¿A quién somos leales? Es una pregunta que aparece en nuestra vida muchas veces y, como el programa es parte de esa vida nuestra, la pregunta también surge, y mucho, en relación a nuestras actividades.

Pensaba que la palabra que generalmente usamos como antónimo de “lealtad” es la palabra “traición”. El golpe que significa esa palabra cuando nos la adjudicamos o nos la adjudican es muy fuerte, tan fuerte como lo es la valoración de la lealtad a la hora de las decisiones importantes.
Hace un tiempo, Mariángeles, una coordinadora de nuestro programa, se pronunció en desacuerdo con Cristina, su amiga de años y compañera de grupo de animadores, quien estaba teniendo un conflicto grande en dicho grupo. Al hacerlo, recibió la furiosa mirada de esa compañera con quien había compartido años de cercanía y afecto. “Sos una traidora”, le dijo Cristina., con una furia honda y lapidaria en la mirada. Mariángeles dio un respingo. Pensaba que su amiga erraba en su manera de hacer las cosas y lo decía en el grupo, frente a los otros compañeros y el coordinador, pero no imaginaba, ni remotamente, que eso significaba traicionarla ni mucho menos.

El ejemplo vale porque muestra una de muchas escenas en las que ese tipo de valores se pone en juego, produciendo intensos tironeos y permitiendo que podamos poner en claro lo que sentimos, pensamos y deseamos en relación a cuestiones a veces duras. Es que el desarrollo de situaciones de vida, que es lo que entre otras cosas produce el programa, permite poner en escena lo que, de otra manera, nunca sabríamos de nosotros mismos.

Decimos muchas veces que hay que ser leales al programa. Eso, es claro, podría ser algo que, de inmediato, nos transforme en una secta. La “bajada de línea” se acata por lealtad vertical, y se acabó. Esa sería una lealtad que nos transforma en objetos, “obedecedores automáticos” y, en ciertos contextos, “buchones” y nada más.

Para evitar lo antedicho podemos decir que hay que ser “leales a nosotros mismos”, lo que nos sumerge en el riesgo de ser meros cimarrones, atados a nuestro propio emocionalismo, sin tener en cuenta nada que no sea “lo que nos viene en gana”, egoístas sin más…

También leales a la amistad, pero acá podemos discernir y decidir que ser leales a la amistad no es ser leal al hacer o decir del amigo de turno. Para el caso, recuerdo haber callado barbaridades que hacían “amigos” en el colegio, por aquello de no ser buchón, traicionando de esa manera mi noción de justicia. En realidad, no quería ser leal: es que no soportaba la idea de que me despreciaran los compañeros que, refugiados en esa idea “corporativa” de la amistad, me proponían, extorsión emocional mediante, ser cómplice de sus macanas.

Reproduzco en los párrafos anteriores mucho de lo que apareció en nuestros grupos cuando surgieron escenas de “lealtad” y “traición”. Esas reflexiones compartidas en el programa, me llevaron a pensar que, en verdad, si los conceptos de “programa”, “uno mismo” o “amigo” son generosos y, en vez de competir entre sí, se vinculan desde el amor, todo cambia.

Es que ser leal al programa es serlo con los vecinos y con el valor de la buena vecindad. Es que ser leal con nosotros mismos es saber que, como decimos muchas veces, allá en lo profundo de nuestro corazón habita el prójimo, porque no hay “uno mismo” sin “prójimo”. Y ser leal con un amigo es, como dice Ricardo Neves, decirle que tiene mal aliento si lo tiene, porque, dice Ricardo, se sabe que solamente quien te quiere te dice ese tipo de cosas, dado que el que no te quiere prefiere huir de la posibilidad de pronunciar esas verdades.

La lealtad automática, algo que no tengo en claro si merece el nombre de “lealtad” dado lo cercano que es ese concepto al de complicidad, genera no pocos conflictos y nos violenta a todos, sobre todo, porque nos desdibuja como personas.

Pensaba en esas madres que entregaron a sus hijos a la justicia porque éstos habían cometido un crimen. Madres leales a su función. Paridoras de hijos que se deben hacer responsables de sus actos y no cómplices de chicos que traicionan la solidaridad social.

Pensaba en la lealtad de la misma Mariángeles, cuando me decía, años atrás, que estaba muy enojada conmigo, y lo hacía frontalmente, en formal y total desacuerdo, sin perdonarme nada y sin una pizca de temor. Su mirada y su palabra de profundo enojo, allí, sobre la mesa del taller. Decía lo que su corazón dictaba, y ese corazón estaba habitado por la lealtad a un valor: el valor de la buena vecindad, por el “juntos aunque no estemos de acuerdo”, sin obsecuencias ni violencia: pura autenticidad compartida en el grupo.

Son escenas de un tema eterno. Como cuando aparecen tironeos entre la lealtad al programa versus la lealtad al taller. O entre el sentir y el pensar, o entre miembros de un grupo que desacuerdan y piden alineamientos a partir de una idea de lealtad que termina por ser extorsiva.

Seguiremos sumando escenas. El Barrio sigue su camino, tejiendo circunstancias que nos dan imagen de lo que somos, y mientras eso ocurre me pongo filosófico y pienso que quizás el programa apueste a que seamos leales al deseo, un deseo que para ser tal es con otros: los vecinos, los compañeros de ruta, sin los cuales nada vale la pena.


Miguel Espeche
Coordinador General

martes, 6 de octubre de 2009

En algún rincón cerquita del Pirovano donde la vida se expresa y las Fantasías se diluyen.

Allá por el mes de julio estaba yo por el bar Galeno tomando un café y organizando la distribución de los volantes de propaganda de mi nuevo taller “Piedra libre los que queremos bailar” un taller de expresión corporal, digo nuevo taller porque nos fuimos con la música a otra parte, otro día y otro horario, cosas de la vida vio…………
Estaba yo en esas cuestiones cuando me percato de que en la mesa de arlado estaba Graciela Contreras coordinadora del Web Taller “Mi pagina, tu pagina, nuestra pagina”, me acerqué a ella, le di un volante y le pregunté si podía promocionar mi taller en la Web. Ella me sugirió que me arrimara al taller y que lo trabajáramos juntos. La idea me pareció buena, pero en ese momento no me imaginaba lo que ésta experiencia iba representar para mi. Pensaba concurrir a un par de reuniones armar un espich y publicarlo en el blog. Acto seguido el jueves siguiente a las 19hs concurrí al bar galeno al Web-Taller. Allí estaba Graciela con la simpatía de siempre coordinado el taller y no había nada extraño o especial que lo diferenciara de otros talleres.
No había computadoras, cables, routers, switchs, ni servidores, sólo lo de siempre: una mesa, un par de cafés y un grupo de vecinos coordinadores del programa prendidos en una animada conversación. ¿Lenguaje?, el de siempre no era ni Fortran, ni Cobol, ni html, etc. Una animada conversación. ¿Y protocolo? El de siempre, el que dicta la ética del programa. No había protocolos Ethernet, Linux, Novell, ni TCP / IP.
En definitiva no había nada extraño en este cibernético taller que diera lugar a las fantasias que uno construye en su imaginación tales como:
--Ah no!! la computación no es para mi…………… .
--. Internet ? no entiendo nada, mejor le pregunto a mi nieto………..
--¿Hablar con una máquina……? No !!!!! yo prefiero hablar con una persona………
-- Esto lo manejan los jóvenes, no es para nosotros………………
Y así, como éstas, muchas otras.... Excusas que nada tienen que ver con la realidad sino con nuestras fantasias y/o prejuicios; por cierto, los cafes no los trajo Bill Gates sino Fernando el mozo de siempre.
A lo largo de varias reuniones fui trabajando un texto en borrador. En algunos momentos se entusiasmaban con mi relato en otros, parecían confusos o sorprendidos por no entender lo que yo quería expresar. Esto me llevó a repensar, revisar lo escrito, volver a redactar. Ahí vi la diferencia que hay entre sentir algo, expresarlo y, ponerlo en palabras para subirlo al blog.
En este proceso de releer y revisar lo escrito fui encontrándome, algunas veces sorprendido, otras confuso pensando en ese ocasional lector tan sorprendido y confuso como yo. Sí. “Ese Otro” que estaría ubicado en algún remoto lugar de la Web o un vecino de acá a la vuelta, que nada sabía de mi taller y al cual yo quería llegar.
Este proceso me llevó a resignificar mi taller de base pues fui tomando conciencia de las muchas cosas, personas y situaciones, que estaban a mi lado, y de las que no me había percatado, cosas que forman parte de mi taller y que disfruto a diario. Pude al fin publicar la nota con la esperanza de que a través del blog pueda llegar a muchas personas.
En definitiva El Web Taller es un lindo rincon del Programa de Salud Mental Barrial donde las computadoras y todos los engendros ciberneticos son sólo elementos ( La Forma ) que vamos encontrando para comunicarnos con “Ese otro”.
Y lo que buscamos, ( La Vida ) es eso que se da entre café y café servidos por “Fernando” nuestro vecino, el mozo de siempre.
En conclusión, máquina mas, máquina menos, la vida sigue pasando por nuestro corazón y, en algún rincón aledaño al Pirovano habrá un grupo de vecinos tachando y redactando un borrador quizas con una birome medio mordida, en medio de una animada conversación, cosas de la vida vio………
Daniel Frías, integrante del Web-taller "Mi página, Tu página, Nuestra página"

miércoles, 30 de septiembre de 2009

El taller de la página

Cuando decidí tomar el taller de la página web allá por 2007 lo tomé con la idea de explorar un campo poco conocido por mí, los sitios "web". Como para ser coordinador de un taller no es requisito "saber" de la temática decidí tomarlo y revisar las "páginas" de mi vida: las que conozco, las que están en blanco y también, ¿porqué no? dar vuelta alguna página..... Así comencé, en el desierto, pero muy acompañada y estimulada por la confianza recibida de mis compañeros y compañeras.

En el camino fui encontrando vecinos generosos con los que aprendí a manejar la "tecnología" y así mantener actualizado el listado de los talleres en nuestra página institucional www.talleresdelpirovano.com.ar integrándola, junto a otros animadores, como "taller" del Programa.

Lo grandioso del "Piro" es que dentro de la red de ayuda mutua uno se anima a muchas cosas. Y me animé. El año pasado, luego de compartir ideas e investigar el universo virtual surgió el deseo de comunicar y mostrar al mundo (virtual) el entusiasmo de animadores y talleristas. Así nació el "blog" www.talleresdelpirovano.blogspot.com al que estamos alimentando con contenidos desde el mes de octubre 2008.

Mi deseo es invitar a los animadores que tengan ideas, textos, relatos, fotos, vivencias y emociones que contagien a otros vecinos. Invito a quienes tengan ganas de aprovechar un medio más que nos permite mostrar el corazón del programa.

Con lo que fueron aportando los participantes del taller se abrieron (hasta ahora) las siguientes líneas temáticas:

"Los talleres en palabras de sus animadores"

"Los talleres en palabras de sus talleristas"

"¿Porqué abro este taller?"

"Recordando a entrañables compañeros" y,

"Editoriales del Coordinador General del PSMB"


Dentro de cada una de estas etiquetas pueden leerse textos y verse fotos que decidimos compartir con el barrio y los visitantes. Es simple, con sólo un click en www.talleresdelpirovano.blogspot.com

Por ser un Taller-Comisión está abierto a coordinadores/animadores del PSMB y, por si aún no quedó claro, NO es necesario ningún conocimiento informático.

Me afirmo en que me animo a más y quiero que me acompañen.

Los espero jueves 19hs en el Bar Galeno.

Graciela Contreras
Animadora del Web-taller "Mi página, Tu página, Nuestra página"