domingo, 28 de abril de 2013

Próximo curso de Ingreso a la Animación


Quiero recordar a los compañeros del Programa que el próximo curso de Ingreso se reunirá durante los meses de junio, julio y agosto próximos, los días lunes de 15 a 16.30hs.

Para que lo difundan entre los integrantes de sus talleres que puedan estar interesados en hacerlo y para los que quieren volver a hacerlo.

Como siempre la inscripción será durante todo el mes de mayo, en las Orientaciones.

Cordialmente. Virginia Pugnali

domingo, 14 de abril de 2013

HUELLA A CARLOS CAMPELO


Hoy arreglando el cajón donde guardamos todo los recuerdos de nuestras actividades de folklore, encontré el material que preparamos para una presentación de Fin de Año con el área Arte=Salud del PSMB , que se realizó en el Espacio Cultural “CARLOS GARDEL” en el año 2008, del cual participé con mi Taller “Alegrata Folklórica”.
En esa ocasión bailamos una Huella, con una letra muy linda, la que modificamos para la ocasión, me emocioné mucho y pensé, me gustaría , con la colaboración de todos, hacer un cancionero para tener para cuando hacemos una reunión del Programa como por ejemplo la que hicimos el sábado 23/3 en la plaza, para cantarla entre todos.
Así que si encuentran en algún boletín o como yo, entre los papeles, me lo hacen llegar al Guido Bar a mi nombre Felisa Gliksman y cuando hayamos reunido unos cuantos los armo como un cancionero…..me gustaría si algunos más quieren, lo armamos entre todos o hacemos el “Taller del Cancionero”. Me encantaría……….me entusiasma……..
Ahí va la huella, como ejemplo del tipo de cancionero que me gustaría, pero puede ser con algún otro ritmo, de tango, vals, tropical, etc………dale que va a ser divertido, como le gustaba a Carlos, que desde donde está, ya debe estar disfrutándolo……..

HUELLA  A  CARLOS  CAMPELO
A la huella,  a la huella
Campelo llama
A integrar los talleres
Que nos hermanan.

Con el ánimo en alto
Y con confianza
Recorremos la senda
De la esperanza.

A la huella,  a la huella
Dense las manos
Así estaremos todos
Acompañados.

A la huella,  a la huella
Dense los dedos
Busquemos entre todos
Lo que tenemos.

En tu huella seguimos
Carlos Campelo
En busca de la vida
Como tus sueños.

Felisa Gliksman. Reunión de los miércoles 11:00 hs.
Coordinadora de los talleres “Quiero lo que hago o hago lo que quiero ?”  y “El poder de las emociones y los sentimientos en nuestras vidas”.


martes, 9 de abril de 2013

MALDITA INUNDACIÓN


Las inundaciones han lastimado. Las casas fueron invadidas por el agua, la que entró a traición en dormitorios, cocinas, livings, etc., llevándose muebles, televisores, ropa y recuerdos guardados desde hacía generaciones, de esos que no se recuperan, como las fotos de los abuelos o las viejas cartas de amor.

El agua fue implacable y mató gente. En dormitorios, en sus autos…¡qué tristeza pensar en eso!,  en ese destino  que arrebató a tantos que lo sufrieron. ¡Maldita agua!

El primer día del drama fue en Belgrano, Coghlan, Saavedra (los barrios del hospital Pirovano) y muchos otros lugares capitalinos. Al siguiente, La Plata, pero también La Matanza, San Fernando, y tantísimas otras localidades, con miles y miles de historias de tristeza y angustia que superan la posibilidad emocional de abarcarlas sin sentir que es demasiado para poderlo bancar sin también ahogarnos de pena.

Conmovida, la gente empezó a ayudar. Salió a la luz lo que siempre está y que nosotros, dentro del programa, sabemos bien que existe: la solidaridad. Como todo fenómeno humano, viene mezclado (de vedetismo, de alguna hipocresía…) pero, de fondo, salió una de las características sociales más ocultadas en esta época de metódico escepticismo: la buena vecindad, el amor comunitario. Apareció esa nobleza social que se nos oculta a la conciencia con tanta permanente descripción del infierno que vemos día a día en los medios.

La idea, frente a esta calamidad y al despertar solidario concomitante, fue ofrecernos  como red de ayuda mutua para acompañar. Todos los talleres del Programa de Salud Mental Barrial del Hospital Pirovano son, potencialmente, un lugar para recibir a los vecinos que sufrieron en carne propia la inundación.

Seguramente varios de nuestros coordinadores y vecinos participantes en los grupos han sufrido al agua en sus casas, han vivido el apagón, han visto flotar sus pertenencias en medio de la impotencia. Eso no lo podemos remediar, recordando que, aunque a veces quisiéramos ser Superman, nuestro programa no está para remediar nada, solamente para acompañar con el corazón a los vecinos, apuntando a la potencia de lo comunitario como valor esencial dentro del cual todos participamos y tomamos fuerzas.

Acompañar en el sentir, estar allí, disponibles, es nuestro lugar y nuestro deseo. Quizás hagamos algún taller específico un poco más adelante para los que vivieron la pesadilla, o quizás no haga falta, porque los “canales aliviadores” de la  red de talleres posiblemente absorban por sí mismos a quienes elijan arrimarse al fogón pirovanense a compartir su pena y a recibir la tibieza que vence al frío del agua y la humedad.

Hay una frase de G.K. Chesterton que he recordado estos días. Dice así:


"El modo de atenuar la pena es magnificándola. La manera de afrontar una crisis penosa es insistiendo mucho en que se trata de una crisis; hay que permitir a la gente que se siente triste que por lo menos se sienta importante".

 El dolor es parte de nuestra potencia, no de nuestra impotencia. Por eso estamos dispuestos a recibirlo y compartirlo acá en el programa dándole, como aconseja Chesterton,  la importancia que se merece, ofreciéndole un lugar de calidez.
Queremos que acá, en nuestra red de talleres, esa pena encuentre reparo, humanidad y fraterna compañía, para reiniciar el camino con fuerzas nuevas, antes impensadas.


                                                                                  MIGUEL ESPECHE
                                             Coordinador General

miércoles, 3 de abril de 2013

Refugio emocional


Ante la tragedia por las inundaciones en las ciudades de Buenos Aires y La Plata, el Programa de Salud Mental Barrial del hospital Pirovano esta disponible para recibir y acompañar a través de sus talleres, a todas las personas damnificadas que quieran encontrar refugio emocional ante lo vivido.

La participación en los mismos es libre y gratuita y se puede concurrir directamente al taller elegido o concurriendo previamente a un taller de orientación.
Para más información consultar www.talleresdelpirovano.com.ar

  
Maria Emilia Holmberg
Prensa y difusión

domingo, 17 de febrero de 2013

LA VITALIDAD DEL PROGRAMA


Nos gusta ser vitales. Sentirnos vivos, despiertos. Nos gusta que cada momento tenga algo de virginal, que sea nuevo, que tenga pulso, aire, más allá de que sea conocido y tenga algún orden que le de perdurabilidad o referencia.
A veces, sin embargo, nos dormimos. El automatismo es un arrullo que nos hipnotiza o sumerge en ese ensueño que nos ofrece la ilusión de que todo es para siempre y  que lo nuestro está garantizado por el solo hecho de repetir ciertos rituales y ciertas palabras. Estos rituales y palabras, creemos, mágicamente nos hacen eternos, ajenos al hecho de que, si no respiramos cada día, por más que hayamos respirado mucho en todos estos años, igual nos vamos a asfixiar ya que no se “capitaliza” el oxígeno, ni el del cuerpo, ni el del espíritu.
Por ejemplo, las frases hechas, por inteligentes que sean, se arruinan cuando son pronunciadas de manera mecánica, sin savia ni vibración, como si fuéramos el eco de otro, y no los generadores de eso que decimos.
La misma frase dicha un día puede iluminar y, al tiempo, repetida, puede oscurecer. Por eso, si bien tenemos nuestras palabras, en nuestro programa proponemos “la vida” y no tanto “la forma”. A veces, una metida de pata nos sirve más que un acto pulcro e inmaculado que sigue el manual del buen coordinador a pies juntillas y se rige por las palabras correctas de nuestro catecismo.
Por eso, despertar al presente siempre ofrece nuevas energías y sorpresas, y ofrece, también, desprendimientos respecto de lo que ya no alimenta, sino que pesa en demasía y hay que dejar de lado.
Quiero pensar que en el programa no cambiamos, evolucionamos, y con eso quiero decir que el tiempo presente nos va despertando a realidades que suman a las que conocíamos antes.
¿Ejemplo?: la página web de nuestro programa. Antes era un “berretín” que sumaba en exigua proporción a lo que nos daban los talleres de orientación y el boletín como puerta de entrada para los nuevos vecinos que se acercaban. Hoy mucha gente viene por vía de Internet, y los talleres de orientación son ayudados, como entrada a la red de talleres, por la vía cibernética, a la que se suma los ya clásicos boletines y la vía mediática (reportajes, gacetillas, etc.) que, en su conjunto, son las maneras que tiene el programa para convocar y ofrecer una puerta y un faro visible a los vecinos que se nos acercan o nos están buscando.
Antes los talleres de orientación para los que vienen por vez primera eran muy numerosos. “Antes” es la década del 80, 90 y principios de la del 2000. Ahora, como digo, se suman alternativas para los que se quieren arrimar y desean averiguar cómo y dónde hacerlo,  y el programa, en su deseo de abrazar a los recién llegados y ofrecerse de manera visible, quiere crecer para honrar ese deseo.
Por eso, está en marcha la modernización de la página web, para hacerla genuinamente atractiva ya que, al ponerla linda, demostramos que queremos que la gente nos vea bien, que sean bienvenidos y así se sientan al saber que le ponemos “onda” a la cosa, sin simplemente dormirnos en formas que nos dieron resultado antes, pero que ahora, con la sumatoria de circunstancias, requieren de la adecuación de nuestra práctica.


“El que busca la vida, encuentra la forma. El que busca la forma, encuentra la muerte”. Ese refrán sigue dándonos referencia. Es importante registrar la vitalidad de lo que decimos y hacemos, y de allí viene luego el cómo del obrar. La cuestión a la que nos referimos, por ejemplo,  no tiene por objetivo tener una página web maravillosa, sino  tener entusiasmo para recibir a los nuevos, y que ese entusiasmo redunde en que la página web sea linda, ágil, atractiva,  como fruto de una labor integral del programa en clave de entusiasmo.
Al hablar de la página web, tan sólo estoy ejemplificando lo que, a mi gusto, es una actitud que puede manifestarse en muchas cosas. Es un ejemplo de actitud vital, que, justamente, apunta a vitalizar nuestros talleres al poner sobre la mesa lo que sentimos y pensamos, para no mezquinarle al grupo algo que, aunque a veces pueda ser difícil, es patrimonio grupal y fuente energética para la labor “copada” de sus integrantes.
Apostar a la autocrítica, a la solidaridad, al optimismo, a la buena fe ayuda en ese sentido. También apuntar a una mirada de conjunto, sabiendo que nuestros talleres tienen como fuente de su fuerza el que forman parte de un cuerpo más grande que ellos mismos, por lo que eso de “cortarse solo” debilita y roba alternativas a sus integrantes…
Crecer en la propia autoridad, entusiasmarse, darle vida a las propias palabras sin repetir  consignas vaciadas de sentido, disfrutar de verdad el entusiasmo de los talleres, sean los que coordinamos, sean los que nos hospedan como simples integrantes…tantas cosas hay para hacer para embellecer la tarea de cada día en los grupos…
El año que inicia nos espera, generoso, para que en él pongamos nuestras ganas y nuestro entusiasmo. Vamos a hacerlo bueno, si queremos.
 La “vida” encontrará su “forma” y el día a día transparentará nuestro genuino deseo de crecer en salud, con nuestros compañeros. El tema es pasarla bien, sabiendo que lo grupal nos nutre y despierta de los automatismos y los dogmas vacíos de sentido. Es que, al participar honestamente en los grupos, algo mágico pasa que nos hace ver la vida de otra manera, más fresca y generosa, como si, por fin, pudiéramos vernos en un espejo que refleja lo mejor de lo que somos, para liberarnos de tanta mala onda que anda por ahí rondando.

                                                                           MIGUEL ESPECHE
                                                                          Coordinador General

martes, 25 de diciembre de 2012

Promoción Primavera 2012

Marta, Daniel, Jorge, Ana, Sara, Bernardo, Alberto, Cristobal, Ruben, Ema, Eugenia, Juan Carlos, Pedro, Carlos.

¡"Que los sueños, deseos y proyectos que los llevaron a realizar el taller de ingreso a la animaciòn se concreten en el 2012"!

FELICES FIESTAS - Carlos Tevez



































Gracias a las Coordinadoras Silvia Marin y Marìa Ester Gomez.
Y a nuestra compañera Sabrina le deseamos lo mejor y sabe dónde encontrarnos.

sábado, 15 de diciembre de 2012

LIDERES Y SEGUIDORES


En nuestro programa damos mucha importancia al rol que ocupa y juega cada uno de los que participan en la red de talleres.
Lo hemos dicho muchas veces y es motivo de cotidianas charlas en los diferentes grupos: nos parece importante que el coordinador coordine, el ayudante ayude, que el usuario use en clave vecinal los talleres…cada uno en su lugar, atendiendo su juego, para jugar un juego conjunto  y más abarcativo que nos parece muy interesante y grato.
Cada lugar tiene la respetabilidad inherente a la condición humana y comunitaria de los que comparten la fiesta pirovanense. No hay superiores ni inferiores, pero sí los hay diferentes: personas que marcan, a través de su función, el lugar que les corresponde en la sinfonía.
En relación a lo antedicho, quisiera comentar que mirando las ofertas de cursos que existen en nuestra ciudad de Buenos Aires, percibí la innumerable cantidad de los que apuntan al tema del Liderazgo, así, con mayúsculas. Liderazgo de esto, liderazgo de aquello…todos los cursos apuntan a ser caciques, sin que parezca demasiado prestigiado el rol de indio, ya que no ví ningún curso ni libro acerca del arte de obedecer, de seguir, de aceptar el rol de subordinación, de ayudantía…., nada de nada, al punto que, en realidad, me da la impresión que los roles mencionados, que no son referidos al del liderazgo, son sinónimos de algo feo, servil, bajo, tonto, obsecuente, perdedor, etc.
Alguna vez me impresionó que Carlos Campelo trajera a modo de ejemplo para la tarea de nuestros talleres aquella frase que aparecía en el Poema del Mio Cid que decía “Qué buen vasallo sería si tuviera buen señor”. Me impresionó aquel relato que traía Campelo  porque poco y nada se han valorado  roles que no sean los de “jefe” de algo, como si “ontológicamente” fuera superior ser jefe que, por ejemplo, subalterno o, como decimos en los talleres, como si ser cacique diera una categoría esencialmente superior a quien cumple ese rol, que a quien es “indio” y cumple con otro rol, igualmente respetable, dentro de un grupo determinado.
 Es en el Programa nuestro que he visto elaborar de la más profunda manera el rol de aquel que no manda, pero no por ello se torna objeto inerte de la voluntad ajena, sino, por el contrario, honra profundamente su  propia voluntad desde el lugar que ocupa y en el que profundiza, sin anhelar el lugar del otro. Perseverar en el rol que toque, sea de cacique o de indio, nos hace crecer y encontrar recursos que no son los de desear usurpar el lugar ajeno sino enaltecer el propio, para que nuestro deseo sea parte de la función.
En diferentes ámbitos se tornaron insultantes algunos adjetivos que, de por sí, no son ofensivos ni mucho menos. Vuelvo al tema del Cid Campeador, que siendo “vasallo” de un rey, y sin jamás pelearse contra ese lugar que deseaba ocupar, desde hace siglos sigue siendo valorado como mito fundacional de la cultura hispana.
Ser “obediente”, por ejemplo, para muchos es sinónimo de ser “obsecuente”, lo que da por tierra la capacidad humana de obedecer, es decir, desvirtúa esa capacidad al verla como servil o claudicante en sí misma, lo que nos permite entender muchos de los problemas de organización que tenemos en Argentina.
Por eso, para nosotros no se trata de decir “cuando sea grande voy a ser coordinador, pero ahora me contento con ser ayudante”, sino que consideramos de igual importancia y jerarquía ambos roles, si bien sus atribuciones son diferentes.
Por esa causa tenemos, por ejemplo,  talleres en los que el coordinador y uno de los usuarios invierten roles en otro grupo. Como se entiende que se trata de cumplir funciones y no de ser uno “superior” al otro, esto se puede desplegar y, de hecho, se despliega, sin que existan mayores problemas.
   Con la dolorosa y desvirtuada noción de poder que generalmente tenemos, es entendible que todos crean que ser jefe es algo bueno, y  que no ser jefe es algo malo. En realidad, ambas cosas son buenas en esencia, aunque, como todo en la vida, se puede desnaturalizar y pervertir la función: tanto la de jefe como la de subordinado. No es la función, sino su mal uso lo que hace que sea “mala” la cosa.
Coordinar un grupo no es manipular un grupo, sino conducirlo, ofrecerle ritmo, eje, orden, referencia, enlace con el programa, nombre….No se trata de tener “personal a cargo” sino de poner las velas bien puestas y el timón bien rumbeado para aprovechar los vientos que trae la energía de los vecinos concurrentes. No se domina, se coordina, un grupo y, además, se lo anima.
En éste último sentido, la animación (el “ponerle alma” al asunto) es la parte intangible del rol de quien genera y comparte un taller desde su lugar de conducción. Ponerle alma al taller es tener contacto con la propia, y no es muy recomendable suscribir una idea de “dominio” (en el sentido de “cosificar” al otro) si es el entusiasmo lo que se desea compartir en el grupo en cuestión. Recordemos que, sin entusiasmo, los vecinos se van, y es bastante perspicaz la gente a la hora de percibir quién la respeta y quién la ve solamente como público a ser manipulado.
Creo que alguna vez he hecho mención a la ocasión en la que me dijeron algo así como “Llevá a tu gente a tal lugar”, con ánimo a hacer algún tipo de movilización. Yo siempre he respondido: “no soy un general, que manda tropa a cumplir una orden, independientemente de la voluntad de esa tropa. Soy un coordinador de voluntades, no un manejador –y menos- un generador de voluntades”. Es que el coordinador puede influír pero no generar los actos y deseos de los que asisten a su taller y se subordinan a su autoridad dentro del accionar del grupo. De hecho, la autoridad del coordinador refiere a su práctica y al orden fáctico dentro del taller, pero no avanza sobre el sentir de sus coordinados. Por eso, no se “lleva” gente a ningún lado, sino que se comparte con ellos en los talleres, organizando, vivenciando, sintiendo, deseando, todos juntos, y desde el lugar de cada uno, en clave de solidaridad.
Mucho hay y habrá para decir sobre estas cuestiones. Pero lo mejor es ir directamente a los talleres a vivirlas en carne propia, aprendiendo que el propio lugar es el que está bajo nuestros pies, ya que es desde allí que emprendemos el camino, siendo, entonces, el punto del poder que tenemos para ir avanzando.
Jugando desde nuestro rol de líderes o subordinados, acá en el programa todos somos potentes. Lo somos porque vamos creando nuestro propio lugar sin propiciar envidias ni confusiones respecto a las diferentes funciones. Lo hacemos desplegando nuestro juego, para crecer en un  bienestar que es solamente posible cuando amamos lo que hacemos junto a los vecinos que nos acompañan en el camino.


                                                           MIGUEL ESPECHE
                                                     Coordinador General PSMB

lunes, 26 de noviembre de 2012

Dos mil personas asisten por semana al Pirovano


Clásico. Los talleres del Pirovano empezaron en el ‘85 y crecieron tanto que hasta se hacen en bares. / Fernando de la Orden

18/11/12
A esta altura los talleres del Pirovano ya son famosos (tienen 27 años). La oferta hoy llega a los 200 talleres, que tratan todo tipo de problemáticas, a los que asisten alrededor de 2000 personas por semana. La demanda siempre fue tan alta que la idea ahora se desparramó en muchos otros hospitales públicos. La particularidad es que los talleres del Pirovano son coordinados por vecinos, mientras que los nuevos de los otros hospitales tienen profesionales al frente.
“Sí, varios hospitales incorporaron diferentes formas de talleres a su oferta, bastante inspirados en lo nuestro, que fue vanguardia en la esfera pública en lo que hace a grupos”, explica a Clarín Miguel Espeche, coordinador general de los talleres. “Lo nuestro no es terapia, porque son grupos de ayuda mutua conducidos por vecinos. Tiene un efecto sobre la salud, si bien no son contra la enfermedad. Es por eso que se llaman grupos de promoción de salud y no de lucha contra la patología”. Sigue Espeche: ”Compartir los problemas no siempre es solucionarlos, pero significa sin dudas un enorme alivio y una posibilidad de encontrar acompañamiento. Muchos, al problema que tienen, le agregan la viviencia de ser los únicos que lo están viviendo, lo que suma una sensación de exilio, que se diluye cuando se ve que otros atraviesan igual circunstancia”.
Que sean del Pirovano no significa que sólo se realicen allí, son tantos los talleres que también funcionan en bares de muchos barrios. “Cómo constuyo los vínculos con el sexo opuesto”, “Hablemos de la pareja”, “Vivir de a dos”, “Cosas de mujeres”, “Violencia familiar” son algunos talleres, que son libres y gratuitos. Informes: www.talleresdelpirovano.com.ar.
http://www.clarin.com/sociedad/mil-personas-asisten-semana-Pirovano_0_812918844.html