domingo, 26 de mayo de 2013

SALUD, LIBERTAD Y AIRE FRESCO EN LA EXPERIENCIA DE SALUD COMUNITARIA



Creo hacerme eco de muchos de quienes se han acercado al Programa de Salud Mental Barrial del Hospital Pirovano en estos últimos años si digo que, en lo que a vivencias respecta, la sensación de aire fresco, de vitalidad y entusiasmo es lo que nos cautivó desde el primer día, y lo hizo de forma tal que, sin demasiada duda, nos afincamos en este territorio en el que las décadas pasan y nosotros, ganosos como estamos,  ni nos damos casi cuenta. 

A veces me asomo a la cotidianidad de otras lindas y respetables instituciones ligadas a la Salud Mental y me pregunto cómo compartir con ellos este sentir. Me dan ganas de poder juntos airear el discurso de la Salud Mental instituida, ventilarlo, llenarlo de aliento nuevo, como para que sean las ganas y la frescura del entusiasmo y no el afán reivindicativo y batallador lo único que nos hermane e identifique como comunidad que hace por la salud de la población de la que formamos parte.

Al árbol se lo conoce por sus frutos. En esa línea debo decir que, al sumar años a mi tarea dentro del campo de la salud mental comunitaria, cada día más enfáticamente busco frutos de alegría  y potencia anímica en las experiencias compartidas, en desmedro de los discursos que, más allá de su inteligencia, generan frutos emocionales del orden del bajón, el resentimiento y el afán reivindicatorio como fin en sí mismo.

En otras palabras, lo que entusiasma para mí vale más que lo que enoja o resiente en clave de rumiante agobio, más allá de que puedan haber razones o realidades bien descriptas en ese discurso. El entusiasmo, hemos comprobado, no depende de lo que te pase tanto como de lo que haces con lo que te pase. Y si ese “hacer” es compartido con tus compañeros de ruta, mejor, tal como lo descubrimos una y otra vez en nuestros muchos talleres y en estos muchos años de experiencia acumulada, en la que se cuentan por miles y miles los participantes de nuestros grupos.

Es así que cada día agradezco más las enseñanzas de Carlos Campelo, quien nos sorprendía con sus palabras, su abordaje a los temas reales de la vivencia comunitaria, su contacto con el día a día de las personas que, como vecinos que eran, se acercaban al hospital para encontrar a quien valorara y acompañara su experiencia, su dolor y su deseo de salud. Campelo veía al vecino como un ser potente, no un “carenciado” o un “enfermo” víctima de una estructura social y discursiva. Nunca negó esa estructura social ni el discurso que fomenta la injusticia, la segregación, la violencia y la explotación, solo que no se quedó allí, embelesado con esa descripción de las estructuras, sino que se metió en ellas, para desentrañar la salud que había aquí y allá, en toda experiencia existente dentro de la comunidad, más allá de las circunstancias que atravesaran a dicha comunidad.

Creo que es por ese origen sencillo y poderoso que el programa es tan nutrido y grande, cualitativamente y cuantitativamente hablando. Es por su lenguaje fresco, su mirada respetuosa del poder de cada uno y de todos juntos, que ya desde la lejana década del ochenta, se pudo nuclear a tanta gente y talleres. Creo que el programa del Pirovano es tan popular y representativo de las vivencias de la comunidad dentro de la cual se enclava porque que habita el barrio, no pretende colonizarlo con discursos ajenos a la experiencia cotidiana.
Desde allí, nuestra red de talleres palpita cotidianamente en paz, regando con amor la vecinalidad, sin guerras ni batallas que no hacen a la cuestión.

La energía del Programa de Salud Mental Barrial es la del jardinero que ama a su jardín y, por eso, lo cuida. No va en contra de nada sino que va a favor de una vivencia de Salud que apunta a la Libertad. Esa libertad incluye, entre otras cosas, la liberación respecto de las imágenes del pasado que obturan la sensación fresca del presente que se logran cuando los vecinos comparten y conversan de sus cosas. Es de una profunda belleza testimoniar la alegría que genera en los vecinos el poder lograr salir, con confianza en su propio ser y saber, del determinismo que agobia y resiente a fuerza de ideas repetitivas y vacías. 

La libertad es darnos cuenta de que podemos hacer “algo” con lo que nos fue dado desde la historia y desde el lugar en el mundo en el que aparecimos en la vida. Ese “algo” tiene que ver con despertar a lo que somos, no con corregirnos según un modelo prefabricado de lo que debiera ser “salud”, o una maqueta artificial de lo que es “comunidad”, construida por los entendidos de turno. 

Quizás sea interesante no dividir las cosas entre las experiencias populares “buenas” o las “malas” sino, en todo caso, entre las que están “vivas” y las que, por el contrario, están “muertas”, en el sentido de estar ajenas a la posibilidad de la sencilla alegría del compartir a favor del amor comunitario, ese amor que se nutre de ganas y no de afanes guerreros.
Por eso el Programa de Salud Mental Barrial enamora a tantos (obviamente, no a todos). Es como una novia eterna, un perpetuo despertar a las ganas de generar historia, sin cargarnos con agobio las espaldas con un relato del pasado que nos pisa el alma. Al pasado lo usamos con la autoridad que nos da el ser dueños de nuestro presente, no permitimos (al menos es nuestra aspiración) que el pasado nos use y nos saque del partido.

La Salud es la libertad, decía Campelo. Eso proclama nuestro programa. La libertad no es una meta a la que llegamos para, luego, no saber qué hacer con ella. La libertad es un inicio, un nacimiento, no un final. En ella empieza la historia, no se termina. Somos libres, aunque no nos demos siempre cuenta de ello. Dentro de esa libertad se tejen las historias de los talleres, esas que, a modo de los cuentos de las Mil y Una Noches, nos hacen vivir cada día con ganas, esperando a su vez el día por venir con anhelo, al intuir que somos parte del relato, no solo meros espectadores o, peor aún, víctimas impotentes del relato ajeno.

Cuando vemos a la red de talleres como un jardín lleno de plantas diferentes, tenemos una semblanza de lo que es la abundancia de nuestra comunidad. Esa abundancia nos define, sin dudas, mucho más que tantas pesadillas que hay por allí dando vueltas, que serán parte de nuestra identidad, pero no son, ni cerca, la última palabra respecto de lo que es nuestra potencia comunitaria y ciudadana.


                                                                                         MIGUEL ESPECHE

domingo, 19 de mayo de 2013

Un taller del Pirovano en el Café Basaglia y la Casona Cultural Humahuaca


El sábado 25 de mayo la Casona Cultural Humahuaca cumple años y será una muy buena oportunidad de conocerla disfrutando de actividades, comida y música, en la calle, en el bar o en el patio, desde las 15 a las 21 hs.
Por su parte, el Café Basaglia Argentina, todos los meses, realiza el JUEVES CULTURAL, a las 12.30 hs. y ofrece almuerzo + cine. El café está abierto de lunes a viernes, de 9 a 15 hs.
Ambos proyectos, en Humahuaca 3508, Abasto, nos ceden un espacio para el Taller del Movimiento, del PSMB.
Para mí es un aprendizaje participar desde el Pirovano y a la vez, una forma novedosa de realizar el taller en otro contexto donde se continúan haciendo redes y construyendo identidad con buena voluntad, alegría, generosidad, entusiasmo y desde la salud. Coordinadores de talleres, profesores de cursos, participantes, vecinos, referentes de diversas organizaciones generan vida y trabajo justo que precisa más presencia y más movimiento.
Desde el Café Basaglia, se ve el patio con glorieta de jazmines azules. Desde aquí les digo a todos ¡gracias, gracias, gracias!


Taller: “Taller del Movimiento”
Coordinadora Elvi Palacios
Reunión de Coordinadores Martes 18.30 hs

CRONICA DE UN TALLER DIFERENTE


El programa re-suena con la realidad de nuestra país, somos uno junto a otros aunque pensemos diferentes  quienes  formamos   esta  red. Y esto no es  “un “simple decir, porque   se trabaja  en los talleres con lo que se hace, con lo que hay, y no solo  con  lo que  se dice.
El miércoles13 de marzo a las 16 00hs, eligen el primer Papa argentino y latinoamericano  en la historia.
Reunidos en el taller de escritura, que coordino ese día y a esa hora, de repente nos sorprendieron unos gritos y bocinazos interrumpiendo nuestra nutritiva  tarde de taller.

Preguntamos qué  sucedía y nos enteramos que Bergoglio había sido elegido Papa . Muchos como yo, no estábamos al tanto de lo que sucedía, otros sí. Confieso  que a todos  nos  embargó una sensación de “piel de gallina”.
Imposible continuar con el taller y más aún con el tema que estábamos trabajando sobre nuestras hojas de papel, sentires no comprendidos  en ese primer momento, nos impedían  pensar. Cementábamos  lo que estaba sucediendo y qué sentíamos con ello. Aquellos que conocían quién era Bergoglio nos contaron el porqué de su alegría y cuán significativa era su elección;  quienes no estaban de acuerdo, relataron  su porque.  Un par de compañeros al igual que  yo nos quedamos en silencio escuchando con atención  ambas campanas para luego sacar nuestras conclusiones .
Confieso que sentía que me estaba metiendo en “camisa once varas”, ya que temas de religión y/o políticos suelen despertar pasiones y, como coordinadora, puede resultar  difícil de manejar la situación. Pero mi curiosidad, y mi necesidad de abrir el tema  se filtró y seguí mi deseo .
Al término del taller, sentí una gran sorpresa  cuando en los comentarios finales todos coincidieron sobre lo importante que había sido  debatir y escuchar ambas “campanas” , enriqueciéndonos  y  participando con respeto y sin exabruptos  de las exposiciones de cada lado .
No  dejo de pensar  qué nos está pasando como sociedad, cuando algo tan elemental para una  comunidad, como es el debatir,  esté tan fuera del alcance  y pensé que, definitivamente,  en el Programa se daba  la oportunidad de hacernos ese espacio que nos estaba faltando. Eso sí, depende de cuánto uno quiera “meterse en camisa de once varas”.

Agradecemos su difusión
Atte
María Emilia Holmberg
emiliapirovano@gmail.com.ar

"Los espacios vacíos"


"Los espacios vacíos", jueves 16.30hs en "Lo Di Carlo", Av. Monroe 3499, CABA.

Lindo relato de su coordinadora, Paulina Flax, acerca de cómo nació, hace 18 años, este taller.

Dice así:

    "Tristeza......dolor.....nostalgia.....Sensaciones que experimenté al ver cuántos espacios vacíos me estaban quedando en la mesa que preparaba para celebrar la reunión de Pesaj, las pascuas, mientras programaba ubicar a los mayores en la mesa adicional.
     Todas estas emociones me impulsaron a pensar....qué tema para un taller!
     Acudí al teléfono y me comuniqué con Estela Aguirre, una compañera coordinadora con la cual tenía y tengo muy buena relación y le conté lo que me estaba pasando.
     La consulté si se animaba a compartir conmigo un taller con esa temática y se mostró encantada.
     A partir de ese momento, cumplimos con los trámites correspondientes para, con la anuencia de Campelo, inaugurar nuestro taller "Espacios vacíos"..."

Buena semana!
María Emilia Holmberg

domingo, 28 de abril de 2013

Próximo curso de Ingreso a la Animación


Quiero recordar a los compañeros del Programa que el próximo curso de Ingreso se reunirá durante los meses de junio, julio y agosto próximos, los días lunes de 15 a 16.30hs.

Para que lo difundan entre los integrantes de sus talleres que puedan estar interesados en hacerlo y para los que quieren volver a hacerlo.

Como siempre la inscripción será durante todo el mes de mayo, en las Orientaciones.

Cordialmente. Virginia Pugnali

domingo, 14 de abril de 2013

HUELLA A CARLOS CAMPELO


Hoy arreglando el cajón donde guardamos todo los recuerdos de nuestras actividades de folklore, encontré el material que preparamos para una presentación de Fin de Año con el área Arte=Salud del PSMB , que se realizó en el Espacio Cultural “CARLOS GARDEL” en el año 2008, del cual participé con mi Taller “Alegrata Folklórica”.
En esa ocasión bailamos una Huella, con una letra muy linda, la que modificamos para la ocasión, me emocioné mucho y pensé, me gustaría , con la colaboración de todos, hacer un cancionero para tener para cuando hacemos una reunión del Programa como por ejemplo la que hicimos el sábado 23/3 en la plaza, para cantarla entre todos.
Así que si encuentran en algún boletín o como yo, entre los papeles, me lo hacen llegar al Guido Bar a mi nombre Felisa Gliksman y cuando hayamos reunido unos cuantos los armo como un cancionero…..me gustaría si algunos más quieren, lo armamos entre todos o hacemos el “Taller del Cancionero”. Me encantaría……….me entusiasma……..
Ahí va la huella, como ejemplo del tipo de cancionero que me gustaría, pero puede ser con algún otro ritmo, de tango, vals, tropical, etc………dale que va a ser divertido, como le gustaba a Carlos, que desde donde está, ya debe estar disfrutándolo……..

HUELLA  A  CARLOS  CAMPELO
A la huella,  a la huella
Campelo llama
A integrar los talleres
Que nos hermanan.

Con el ánimo en alto
Y con confianza
Recorremos la senda
De la esperanza.

A la huella,  a la huella
Dense las manos
Así estaremos todos
Acompañados.

A la huella,  a la huella
Dense los dedos
Busquemos entre todos
Lo que tenemos.

En tu huella seguimos
Carlos Campelo
En busca de la vida
Como tus sueños.

Felisa Gliksman. Reunión de los miércoles 11:00 hs.
Coordinadora de los talleres “Quiero lo que hago o hago lo que quiero ?”  y “El poder de las emociones y los sentimientos en nuestras vidas”.


martes, 9 de abril de 2013

MALDITA INUNDACIÓN


Las inundaciones han lastimado. Las casas fueron invadidas por el agua, la que entró a traición en dormitorios, cocinas, livings, etc., llevándose muebles, televisores, ropa y recuerdos guardados desde hacía generaciones, de esos que no se recuperan, como las fotos de los abuelos o las viejas cartas de amor.

El agua fue implacable y mató gente. En dormitorios, en sus autos…¡qué tristeza pensar en eso!,  en ese destino  que arrebató a tantos que lo sufrieron. ¡Maldita agua!

El primer día del drama fue en Belgrano, Coghlan, Saavedra (los barrios del hospital Pirovano) y muchos otros lugares capitalinos. Al siguiente, La Plata, pero también La Matanza, San Fernando, y tantísimas otras localidades, con miles y miles de historias de tristeza y angustia que superan la posibilidad emocional de abarcarlas sin sentir que es demasiado para poderlo bancar sin también ahogarnos de pena.

Conmovida, la gente empezó a ayudar. Salió a la luz lo que siempre está y que nosotros, dentro del programa, sabemos bien que existe: la solidaridad. Como todo fenómeno humano, viene mezclado (de vedetismo, de alguna hipocresía…) pero, de fondo, salió una de las características sociales más ocultadas en esta época de metódico escepticismo: la buena vecindad, el amor comunitario. Apareció esa nobleza social que se nos oculta a la conciencia con tanta permanente descripción del infierno que vemos día a día en los medios.

La idea, frente a esta calamidad y al despertar solidario concomitante, fue ofrecernos  como red de ayuda mutua para acompañar. Todos los talleres del Programa de Salud Mental Barrial del Hospital Pirovano son, potencialmente, un lugar para recibir a los vecinos que sufrieron en carne propia la inundación.

Seguramente varios de nuestros coordinadores y vecinos participantes en los grupos han sufrido al agua en sus casas, han vivido el apagón, han visto flotar sus pertenencias en medio de la impotencia. Eso no lo podemos remediar, recordando que, aunque a veces quisiéramos ser Superman, nuestro programa no está para remediar nada, solamente para acompañar con el corazón a los vecinos, apuntando a la potencia de lo comunitario como valor esencial dentro del cual todos participamos y tomamos fuerzas.

Acompañar en el sentir, estar allí, disponibles, es nuestro lugar y nuestro deseo. Quizás hagamos algún taller específico un poco más adelante para los que vivieron la pesadilla, o quizás no haga falta, porque los “canales aliviadores” de la  red de talleres posiblemente absorban por sí mismos a quienes elijan arrimarse al fogón pirovanense a compartir su pena y a recibir la tibieza que vence al frío del agua y la humedad.

Hay una frase de G.K. Chesterton que he recordado estos días. Dice así:


"El modo de atenuar la pena es magnificándola. La manera de afrontar una crisis penosa es insistiendo mucho en que se trata de una crisis; hay que permitir a la gente que se siente triste que por lo menos se sienta importante".

 El dolor es parte de nuestra potencia, no de nuestra impotencia. Por eso estamos dispuestos a recibirlo y compartirlo acá en el programa dándole, como aconseja Chesterton,  la importancia que se merece, ofreciéndole un lugar de calidez.
Queremos que acá, en nuestra red de talleres, esa pena encuentre reparo, humanidad y fraterna compañía, para reiniciar el camino con fuerzas nuevas, antes impensadas.


                                                                                  MIGUEL ESPECHE
                                             Coordinador General

miércoles, 3 de abril de 2013

Refugio emocional


Ante la tragedia por las inundaciones en las ciudades de Buenos Aires y La Plata, el Programa de Salud Mental Barrial del hospital Pirovano esta disponible para recibir y acompañar a través de sus talleres, a todas las personas damnificadas que quieran encontrar refugio emocional ante lo vivido.

La participación en los mismos es libre y gratuita y se puede concurrir directamente al taller elegido o concurriendo previamente a un taller de orientación.
Para más información consultar www.talleresdelpirovano.com.ar

  
Maria Emilia Holmberg
Prensa y difusión

domingo, 17 de febrero de 2013

LA VITALIDAD DEL PROGRAMA


Nos gusta ser vitales. Sentirnos vivos, despiertos. Nos gusta que cada momento tenga algo de virginal, que sea nuevo, que tenga pulso, aire, más allá de que sea conocido y tenga algún orden que le de perdurabilidad o referencia.
A veces, sin embargo, nos dormimos. El automatismo es un arrullo que nos hipnotiza o sumerge en ese ensueño que nos ofrece la ilusión de que todo es para siempre y  que lo nuestro está garantizado por el solo hecho de repetir ciertos rituales y ciertas palabras. Estos rituales y palabras, creemos, mágicamente nos hacen eternos, ajenos al hecho de que, si no respiramos cada día, por más que hayamos respirado mucho en todos estos años, igual nos vamos a asfixiar ya que no se “capitaliza” el oxígeno, ni el del cuerpo, ni el del espíritu.
Por ejemplo, las frases hechas, por inteligentes que sean, se arruinan cuando son pronunciadas de manera mecánica, sin savia ni vibración, como si fuéramos el eco de otro, y no los generadores de eso que decimos.
La misma frase dicha un día puede iluminar y, al tiempo, repetida, puede oscurecer. Por eso, si bien tenemos nuestras palabras, en nuestro programa proponemos “la vida” y no tanto “la forma”. A veces, una metida de pata nos sirve más que un acto pulcro e inmaculado que sigue el manual del buen coordinador a pies juntillas y se rige por las palabras correctas de nuestro catecismo.
Por eso, despertar al presente siempre ofrece nuevas energías y sorpresas, y ofrece, también, desprendimientos respecto de lo que ya no alimenta, sino que pesa en demasía y hay que dejar de lado.
Quiero pensar que en el programa no cambiamos, evolucionamos, y con eso quiero decir que el tiempo presente nos va despertando a realidades que suman a las que conocíamos antes.
¿Ejemplo?: la página web de nuestro programa. Antes era un “berretín” que sumaba en exigua proporción a lo que nos daban los talleres de orientación y el boletín como puerta de entrada para los nuevos vecinos que se acercaban. Hoy mucha gente viene por vía de Internet, y los talleres de orientación son ayudados, como entrada a la red de talleres, por la vía cibernética, a la que se suma los ya clásicos boletines y la vía mediática (reportajes, gacetillas, etc.) que, en su conjunto, son las maneras que tiene el programa para convocar y ofrecer una puerta y un faro visible a los vecinos que se nos acercan o nos están buscando.
Antes los talleres de orientación para los que vienen por vez primera eran muy numerosos. “Antes” es la década del 80, 90 y principios de la del 2000. Ahora, como digo, se suman alternativas para los que se quieren arrimar y desean averiguar cómo y dónde hacerlo,  y el programa, en su deseo de abrazar a los recién llegados y ofrecerse de manera visible, quiere crecer para honrar ese deseo.
Por eso, está en marcha la modernización de la página web, para hacerla genuinamente atractiva ya que, al ponerla linda, demostramos que queremos que la gente nos vea bien, que sean bienvenidos y así se sientan al saber que le ponemos “onda” a la cosa, sin simplemente dormirnos en formas que nos dieron resultado antes, pero que ahora, con la sumatoria de circunstancias, requieren de la adecuación de nuestra práctica.


“El que busca la vida, encuentra la forma. El que busca la forma, encuentra la muerte”. Ese refrán sigue dándonos referencia. Es importante registrar la vitalidad de lo que decimos y hacemos, y de allí viene luego el cómo del obrar. La cuestión a la que nos referimos, por ejemplo,  no tiene por objetivo tener una página web maravillosa, sino  tener entusiasmo para recibir a los nuevos, y que ese entusiasmo redunde en que la página web sea linda, ágil, atractiva,  como fruto de una labor integral del programa en clave de entusiasmo.
Al hablar de la página web, tan sólo estoy ejemplificando lo que, a mi gusto, es una actitud que puede manifestarse en muchas cosas. Es un ejemplo de actitud vital, que, justamente, apunta a vitalizar nuestros talleres al poner sobre la mesa lo que sentimos y pensamos, para no mezquinarle al grupo algo que, aunque a veces pueda ser difícil, es patrimonio grupal y fuente energética para la labor “copada” de sus integrantes.
Apostar a la autocrítica, a la solidaridad, al optimismo, a la buena fe ayuda en ese sentido. También apuntar a una mirada de conjunto, sabiendo que nuestros talleres tienen como fuente de su fuerza el que forman parte de un cuerpo más grande que ellos mismos, por lo que eso de “cortarse solo” debilita y roba alternativas a sus integrantes…
Crecer en la propia autoridad, entusiasmarse, darle vida a las propias palabras sin repetir  consignas vaciadas de sentido, disfrutar de verdad el entusiasmo de los talleres, sean los que coordinamos, sean los que nos hospedan como simples integrantes…tantas cosas hay para hacer para embellecer la tarea de cada día en los grupos…
El año que inicia nos espera, generoso, para que en él pongamos nuestras ganas y nuestro entusiasmo. Vamos a hacerlo bueno, si queremos.
 La “vida” encontrará su “forma” y el día a día transparentará nuestro genuino deseo de crecer en salud, con nuestros compañeros. El tema es pasarla bien, sabiendo que lo grupal nos nutre y despierta de los automatismos y los dogmas vacíos de sentido. Es que, al participar honestamente en los grupos, algo mágico pasa que nos hace ver la vida de otra manera, más fresca y generosa, como si, por fin, pudiéramos vernos en un espejo que refleja lo mejor de lo que somos, para liberarnos de tanta mala onda que anda por ahí rondando.

                                                                           MIGUEL ESPECHE
                                                                          Coordinador General